Abres los ojos. Ha sonado el despertador.

Buff, otro día a trabajar. Menos mal que es viernes, y hoy salgo a las 3, y ¡Todo el fín de semana por delante!

...

Un momento...

Tú los viernes no trabajas hasta las 3, trabajas hasta las 6, como siempre, pero además da igual, porque es martes.

Con este simpático pensamiento al levantarte el martes, se te ha jodido toda la semana.

Palabra.