En el lugar donde trabajo, estoy verdaderamente contento. El clima, en lo que a mí me toca, es inmejorable, me gusta lo que hago, me gustan mis compañeros, (algunos de ellos además, amigos), me gusta el lugar donde trabajo, cobro razonablemente bien, me gusta mi silla, etcétera.
O sea, que no me puedo quejar. Quizá el único pero que le pueda poner a la situación, es a un compañero.
Este compañero, llamémosle X, tiene el feo defecto de estar encantado de haberse conocido, y de ponerse estupendo cada diez minutos.
Es esa sensación de que, cada vez que te habla, no te habla, te perdona la vida, y que no dialogas, sino que está en plan "hala, hala"...
En psicología social, o en sociología, no recuerdo, me enseñaron que detrás de todo complejo de superioridad, hay otro de inferioridad, y creo que es el caso.
Pero en fín; estupendo aparte (que tampoco es mala persona ni excesivamente cargante ni nada, es simplemente, un estupendo, y a mi los estupendos no me llenan), estoy contentísimo con mi trabajo, y con mis compañeros de trabajo.
Hay mucha gente que no tiene mi suerte.

Uff, yo tengo una compañera que es insufrible porque habla tanto de lo maravillosa que es que va en detrimento del resto del departamento. Los de otras secciones piensan que ella lo hace todo, y mejor que nadie. Se vende como nadie... probablemente lo hace porque tiene más carencias que ninguno de nosotros.
uno no acaba de acostumbrarse a ella.
Un saludo
Max
Los estupendos son capaces de hablar de ellos mismos ilimitadamente.
Hay autores que aseguran que tienen gravedad propia...
Saludos
Javi
Hola Javi:))
Encontrar un trabajo con buen ambiente es casi, casi, encontrar "el trabajo perfecto". Por lo que si el "sssstupennndo" es más ó menos conllevable..., es cosa de hacerse a la idea. Y no darle mucho margen para que lleve todos los temas a su terreno.
¿Y si le insinuas que se haga un blog? Algun@s lo empleamos como válvula de escape: como aquí podemos hablar de lo que nos apetezca, que para eso es nuestro...
Un abrazo:))