En el lugar donde trabajo, estoy verdaderamente contento. El clima, en lo que a mí me toca, es inmejorable, me gusta lo que hago, me gustan mis compañeros, (algunos de ellos además, amigos), me gusta el lugar donde trabajo, cobro razonablemente bien, me gusta mi silla, etcétera.

O sea, que no me puedo quejar. Quizá el único pero que le pueda poner a la situación, es a un compañero.

Este compañero, llamémosle X, tiene el feo defecto de estar encantado de haberse conocido, y de ponerse estupendo cada diez minutos.

Es esa sensación de que, cada vez que te habla, no te habla, te perdona la vida, y que no dialogas, sino que está en plan "hala, hala"...

En psicología social, o en sociología, no recuerdo, me enseñaron que detrás de todo complejo de superioridad, hay otro de inferioridad, y creo que es el caso.

Pero en fín; estupendo aparte (que tampoco es mala persona ni excesivamente cargante ni nada, es simplemente, un estupendo, y a mi los estupendos no me llenan), estoy contentísimo con mi trabajo, y con mis compañeros de trabajo.

Hay mucha gente que no tiene mi suerte.